Perfil personal

Las redes sociales nos proporcionan la oportunidad de vendernos como trabajadores, como empleadores, o sencillamente como personas interesadas en tal o cual proyecto. Ante esa opción, tenemos que plantear siempre una estrategia adecuada, que prime la buena imagen y los contenidos de calidad a la cantidad de contenidos. Evidentemente, es muy bueno que anotemos todos los proyectos relevantes que tenemos realizados, o que queremos llevar a cabo. Pero es aun más importante que, con pocas palabras, podamos describir nuestro perfil profesional, nuestras capacidades (más allá de titulaciones), nuestros intereses, nuestra vocación, etc.

Siguiendo la máxima de que “la primera impresión es la que cuenta”, procuraremos que nuestra fotografía o imagen de perfil tenga una calidad alta. Evitaremos, por supuesto, “selfies” y demás fotografías obtenidas del móvil (por muy buena que sea su cámara de fotos), o la típica foto de carnet escaneada desde una que nos hicimos en un fotomatón, así como las fotos de graduación con toga y birrete, demasiado vistas ya. El mejor consejo que podemos dar en este apartado es el de acudir a un fotógrafo profesional y realizar un pequeño reportaje o book, buscando que esté ambientado de tal manera que pueda hacer destacar dentro de una fotografía todo lo que luego explicaremos en nuestro perfil curricular.

No es recomendable situar fotos de orla o graduación en los perfiles profesionales

No es recomendable situar fotos de orla o graduación en los perfiles profesionales

En cuanto a la escritura de nuestro perfil, trataremos siempre de buscar frases cortas, explicativas y concretas. Hay que evitar divagaciones, frases con excesivas subordinadas, etc. De la misma manera que un buscador como Google selecciona entre las cien primeras palabras de un post de un blog cuáles son las etiquetas que debe adjudicar a su posicionamiento en el orden de buscadores, debemos ser capaces de reducir a las dos o tres primeras frases nuestra presentación profesional. De nada sirve escribir una gran frase que nos defina si esta es demasiado densa o está mal situada. El perfil responde a un criterio de búsqueda muy simple: rapidez y concreción. Decir más con menos puede suponer la diferencia entre llamar la atención de un empleador o ser descartados por aburrimiento.

Muchos empleadores tienen demasiados papeles que mirar. Es bueno ser conciso para ahorrar trabajo.

Muchos empleadores tienen demasiados papeles que mirar. Es bueno ser conciso para ahorrar trabajo.

La profesionalidad y la adecuaciónde nuestro perfil a la circunstancia va a depender del registro lingüístico que empleemos. Es evidente que usar una escritura informal no es lo más adecuado para buscar un trabajo en una empresa que venda y requiera seriedad, pero puede resultar útil en ciertos ámbitos. Hay que tener presente que lo importante es adecuarse al contexto.

Con estas primeras pautas lograremos, al menos, llamar la atención. A partir de ahí, comienza una nueva situación, para la cual habrá que tomar estrategias diferentes.

En conclusión, como decimos en JS Marketing Online, es muy importante que hablen de ti.

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LinkedIn y la promoción profesional

Como profesionales de cualquier sector, el mayor interés que tenemos es que se hable de nosotros. Eso es relativamente sencillo, al fin y al cabo. Hoy en día es muy habitual tener una cuenta de Twitter o de Facebook y probar suerte con el marketing online por nuestra cuenta. Y hay que reconocer que funciona. Incluso en una pequeña red de amigos, la autopromoción a través del boca-oreja en redes sociales es útil. Sin embargo, la gran diferencia estriba en el uso de las redes de carácter más profesional, como es el caso de LinkedIn.

Logotipo de LiknedIn

Logotipo de LinkedIn

Ésta red, ideada en 2002 y lanzada a internet en 2003, es un ejemplo de funcionamiento profesional con buen criterio. Combina la capacidad de invitar a profesionales que comparten nuestros propios intereses o nuestras actividades comunes con la privacidad que otorga la necesidad de justificar una petición de contacto. No tenemos una red en la cual cualquiera nos pueda seguir (como un Twitter abierto) o una red más orientada a compartir la vida personal (como Facebook). LinkedIn es un foro de profesionales, donde los contactos se dividen en órdenes o niveles (1º, 2º, y así sucesivamente), poniendo en claro la famosa teoría de los 6 grados de separación.

Nuestra visibilidad en LinkedIn dependerá de varias cuestiones fundamentales: un currículo completo, sencillo de ver, sin alardes; una fotografía buena, de alta calidad (merece la pena gastar un poco más e ir a un fotógrafo de confianza antes que optar por el poco apropiado selfie); una presentación abierta, sintética en sus contenidos, y directa en cuanto a lo que ofrecemos y lo que queremos. Por supuesto, todo esto no sirve absolutamente de nada sin una continuada labor de actualización social, con recomendaciones, comentarios, participación en foros y debates, y presentación de proyectos.
A la capacidad de concreción y a la buena calidad visual de nuestro perfil, tenemos por seguro que le seguirá una exitosa captación de potenciales contactos, clientes, contratadores, etc.
Además, si estamos en posesión de una empresa con una web propia en cuyo servicio de correo tenemos una cuenta (ejemplo: johndoe@empresasdoe.com), podremos crear una página de empresa a la que asociar a los empleados y mediante la cual centralizar nuestros contactos y dirigirlos al producto ofrecido.
En definitiva, en el mundo de las empresas, de los autónomos y, por supuesto, de aquellos que están buscando trabajo, pocas herramientas son tan útiles como LinkedIn, siempre que contemos con un buen perfil. Si no es así, hay que recordar que no compensa la famosa máxima “que hablen de mí, aunque sea mal”.